LA FAMILIA PASTORAL

Los pastores Francisco Zuluaga Wagner y María Isabel Valencia Patiño llegaron a la iglesia del Nazareno Casa de oración en mayo de 2010, desde ese tiempo hasta la fecha se determinaron como familia a conocer y servirle a Dios con todo su corazón. Tuvieron su formación como líderes y así fue como empezó esta maravillosa aventura de la mano de Dios;  fueron ordenados el 21 de junio del 2015 como pastores de la misión del nazareno y llegaron a la iglesia del Nazareno Altar de Dios, desde entonces han venido ejerciendo su labor como pastores desarrollando su potencial para dirigir a la congregación basados en la palabra de Dios, teniendo así una estructura sólida fundamentada en la palabra y siendo propicios para todos sus miembros en el momento que necesiten de una palabra de aliento y de vida a quienes en esta iglesia se congregan.
Los Pastores Francisco y Maria Isabel llevan 16 años de feliz matrimonio y a voz del Pastor, dice que "Maisa" la pastora; quedó muy bien casada con "este pechito", refiriéndose a si mismo. ​Sus hijos Samuel, Juan Jose y Celeste, han sido testigos de este amor y de esta gran decisión de servirle a Dios; ellos han ido creciendo a través de esta hermosa historia.
 
Samuel el mayor de los hermanos Zuluaga Valencia tiene 17 años, es un chico que a su corta edad ha predicado a jóvenes dentro de la misma comunidad, hace parte del ministerios de alabanza donde toca el piano y la guitarra, presta servicio en audiovisuales, es un joven muy servicial, inteligente, algo tímido. Pero lo caracteriza es su  responsabilidad, seriedad y pasión por lo que se propone a hacer, es un joven independiente; en casa le llaman "el encontrador" pues cada vez que se perdía de vista algo o no lo encontraban en casa, lo llamaban a el y en instantes aparecía, siempre encuentra todo y le tiene solución a las cosas. 

Juan José es el hermano del medio, tiene 12 años, con actitud y vocación de servicio. Está siempre atento a lo que ocurre en la comunidad cristiana, tiene un  carácter firme y a diferencia de su hermano es más extrovertido, chistoso y cómico. Es un niño muy diligente, proactivo, le encantan los negocios y a su corta edad irradia ternura, le gustan muchos los chistes, y sus compañeros por cariño le llaman Juanjo. Es un gran compañero de viaje y se caracteriza en casa por ir siempre un paso adelante. 

Después de Juan Jose y Samuel, llegó la pequeña Celeste; tan anhelada y deseada hija; una bebe quien a sus 3 años ha demostrado ser una princesa de Dios muy inteligente, delicada, tierna, amorosa, una gran adoradora y como el pastor la define;  ella es un oasis en medio del desierto. Su nombre describe lo que es; un regalo de Dios, un regalo por el cual la familia había orado y pedido a Dios durante 2 años y El les concedió ese anhelo a sus corazones.  Es una gran dicha para esta familia tenerla entre ellos. 

El Pastor describe a su amada esposa como una mujer con carácter, templanza, berraca, aguerrida, excelente conversadora, excelente amiga, caritativa, dadivosa con un gran corazón, amorosa y luchadora. Para él, es difícil describir a un ser tan inigualable, perfecto y tierno como lo es ella. 

La Pastora dice que su esposo es un hombre incansable, trabajador, luchador, guerrero, intelectual, inteligente, apasionado por lo que se propone a hacer; es un hombre de admirar porque a pesar de situaciones muy  difíciles por las que tuvo que pasar en su vida se ha levantado y se ha superado en gran manera . La pastora; dice que se enamoró de su forma de ser tan interesante porque aunque no era igual a los demás, logró cautivarla con su inteligencia y manera de hablar, por su nobleza y gran corazón, por su incomparable amor. Ella confiesa que le encanta verlo sonreír, verlo feliz.  

Ambos describen el amor de Dios como un amor sin igual,  un amor sin precedentes, un amor que sostiene su hogar, que los ha restaurado y los ha edificado, un amor que los llevo y colocó al servicio de El. Es inexplicable su amor pues cuando le conocieron, sus vidas fueron transformadas y ha sido la mejor  experiencia de sus vidas desde que conocieron a Dios y llegaron a sus pies. Durante estos años de seguirlo han sido edificados, instruidos, guiados, restaurados como familia, han logrado establecer el Reino de Dios en su hogar y así mismo desafiarse para que lo sea en la de la iglesia. Un amor sin condición que vemos a través de la vida de sus hijos que aman servirle a Dios por decisión propia. Nada como ver a  Samuel sirviendo día a día con su talento en la adoración. En la gracia que ha impartido en Juan José y en la inspiración de la princesa Celeste. Un amor que ha inspirado a que familias se restauren, un amor que ha restituido hogares.

Más que los Pastores de una iglesia, la familia Zuluaga Valencia, representan el amor de Dios, su fidelidad, carisma y determinación lo demuestran en la congregación, con valentía, humildad, caridad, alegría, sencillez, desinterés, compromiso, trabajo en equipo; son la prueba predilecta de que estamos llamados a Santidad y que juntos podemos ayudar a restaurar hogares, evangelizar por el mundo, ayudar a quien necesite de una palabra de aliento y vida. Un amor con que el se impulsan día a día para servir en la obra de Dios aquí en la tierra.  Un amor que representa a Jesús, un amor que nos muestra que Dios nos ama incansablemente.